Interpretación de la Doctrina Unicitaria de la Gran Comisión "Mateo 28:19": "Bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo"
por Rigoberto Gómez
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| ¿Cómo interpreta la doctrina de la unicidad Mateo 28:19? |
Por: Joe Sanmartin
Edición: Planeta Apostólico Pentecostal
Fuente: por Rigoberto Gómez, sobre "un estudio bíblico sobre Mateo 28:19".
©Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;" Mateo 28:19 RVR 1960
- Introducción: Edificados Sobre el Fundamento Apostólico
Efesios 2:20 nos declara: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. El cristianismo verdadero debe ser edificado sobre un fundamento claro:
lo que enseñaron Jesús, los profetas y los apóstoles. Toda doctrina, práctica o interpretación debe alinearse con ese fundamento.
Uno de los temas más controvertidos en el cristianismo contemporáneo es el significado de Mateo 28:19. Algunos bautizan usando la fórmula verbal “Padre, Hijo y Espíritu Santo”, mientras que otros —como vemos a lo largo del libro de Hechos— bautizan en el nombre de Jesucristo.
¿Es esto una contradicción? ¿Desobedecieron los apóstoles? ¿O entendieron algo que hoy muchos no comprenden? Este estudio profundiza la Gran Comisión para revelar su armonía perfecta con el bautismo apostólico en el nombre de Jesús.
- ¿Qué es Exactamente la Gran Comisión?:
Cuando hablamos de la Gran Comisión, no nos referimos únicamente a un versículo famoso o a una instrucción aislada. Nos referimos al último mandato directo de Jesucristo antes de ascender al cielo, un encargo solemne que definiría el rumbo doctrinal, evangelístico y espiritual de la Iglesia del Nuevo Testamento.
Hechos 1:2 declara que Jesús “dio mandamientos por el Espíritu Santo” a los apóstoles. No fueron simples palabras finales; fueron mandamientos, instrucciones precisas impartidas bajo la guía del Espíritu Santo, lo cual les confiere un peso espiritual incomparable.
La palabra comisión significa: enviar con autoridad, delegar una misión, otorgar un mandato oficial. Jesús no dejó su obra incompleta; la colocó en manos de los apóstoles, dándoles autoridad para continuar exactamente lo que Él inició. Y cada evangelio registra este momento trascendental desde una perspectiva distinta, enriqueciendo nuestro entendimiento.
Los evangelios nos presentan "la Gran Comisión" como un diamante visto desde cuatro ángulos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno enfatiza una faceta diferente del mismo acontecimiento, y juntos forman una imagen completa de lo que Jesús ordenó y de cómo debía llevarse a cabo el plan de salvación en la era de la gracia.
- La Gran Comisión Vista Desde los Cuatro Evangelios:
A continuación, profundizaremos en cada relato para comprender no solo lo que Jesús dijo, sino cómo cada evangelista complementa el mensaje, construyendo una secuencia clara que culminará en el libro de Hechos con el cumplimiento práctico del mandato.
A. La Gran Comisión Según Mateo: “Haced discípulos… bautizándolos en el nombre...”: Mateo 28:16–20 es probablemente el pasaje más citado respecto a la Gran Comisión, pero también uno de los más incomprendidos. Mateo enfoca el aspecto estructural: el proceso de hacer discípulos. Según él, convertirse en discípulo implica tres pasos fundamentales:
- Ir
- Hacer discípulos
- Bautizarlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
- Enseñarles a obedecer todo lo que Jesús mandó
Mateo revela elementos esenciales:
- Jesús habló directamente con los once apóstoles, la autoridad espiritual y doctrinal de la Iglesia.
- Declara que toda potestad le fue entregada, lo que significa que solo Él tiene autoridad para establecer la manera correcta de salvar y formar discípulos.
- Ordena bautizar en un nombre singular, no plural, no “nombres”.
- Promete estar con ellos “hasta el fin del mundo”.
Aquí aparece un detalle crucial: Mateo no revela cuál es ese nombre. Solo afirma que existe un único nombre que representa la totalidad de la manifestación divina como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Mateo construye la estructura del encargo, pero no define la fórmula verbal del bautismo. Esto queda reservado para la revelación progresiva que se completará en los otros evangelios y será plenamente manifestada en el libro de Hechos.
B. La Gran Comisión Según Marcos: “El que creyere y fuere bautizado será salvo”: Marcos 16:14–20 introduce el elemento más directo y contundente: la salvación. Mientras Mateo se centra en el discipulado, Marcos subraya la relación vital entre fe, bautismo y salvación.
Marcos añade aspectos que Mateo no desarrolla:
- Jesús reprocha la incredulidad de los discípulos. Mateo solo dice que “algunos dudaban”, pero Marcos muestra que Jesús trató esa duda con firmeza.
- Conecta el bautismo directamente con la salvación: “El que creyere y fuere bautizado será salvo.”
- Indica que las señales seguirán a los creyentes, específicamente en Su nombre, incluyendo hablar en nuevas lenguas.
- Marcos aclara que la fe verdadera produce obediencia, y la obediencia se expresa en el bautismo. Y agrega un detalle esencial: todo ocurrirá en Su nombre, preparando el camino para que en Hechos se entienda cuál es ese nombre.
C. La Gran Comisión Según Lucas: “Les abrió el entendimiento”: Lucas 24:36–49 aporta uno de los elementos más reveladores: la apertura del entendimiento. Muestra que los apóstoles no estaban listos para cumplir la comisión hasta que Jesús mismo iluminó sus mentes.
Lucas relata que Jesús:
- Se les apareció estando ellos llenos de temor.
- Les mostró sus manos y pies para confirmar Su resurrección.
- Les explicó todo lo que decía la Ley, los Profetas y los Salmos acerca de Él.
- Les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.
- Les declaró que debía predicarse en Su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados.
- Les ordenó esperar la promesa del Espíritu Santo, que les daría poder para ejecutar la misión.
Lucas deja ver con claridad que:
- La predicación sería en el nombre de Jesús.
- El arrepentimiento y el perdón de pecados (conceptos ligados al bautismo) debían ser anunciados en Su nombre.
- La autoridad y comprensión para bautizar correctamente vendrían del Espíritu Santo.
- Sin Lucas, no entenderíamos que Jesús preparó a sus discípulos intelectualmente y espiritualmente para aplicar correctamente Su mandato.
D. La Gran Comisión Según Juan: “A quienes remitiereis los pecados…”: Juan 20:19–23 presenta la escena más íntima y espiritual. Juan no repite el mandato explícito de “id”, pero sí revela el aspecto más profundo de la autoridad apostólica:
- Jesús se aparece a puertas cerradas.
- Les muestra sus manos y su costado.
- Sopla sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.
- Les da autoridad para remitir o retener pecados.
- Les dice que así como Él fue enviado, también ellos serían enviados.
La pregunta clave es:
¿Cómo remitirían los apóstoles los pecados?